Panamá tiene la distinción única de ser puente entre dos continentes. Es fundamental comprender cómo apareció este istmo hace millones de años para conocer cómo evolucionó la vida en el hemisferio occidental. Cuando el paleobotánico del Smithsonian, Carlos Jaramillo, supo que Panamá estaba ampliando su canal en 2006 y destruyendo 100 millones de toneladas de roca para hacerlo, sabía que tenía que actuar con rapidez para tener acceso a todos los fósiles que podrían descubrirse. La investigación de Carlos desde este sitio ha dado lugar a nueva información sobre cómo las especies se propagan en América. Según Carlos, la elevación del istmo "transformó todas las plantas y animales que vemos hoy en día; sin este istmo todo sería diferente"

Puente Centenario. 
Fotografía: Sean Mattson.
Puente Centenario. Fotografía: Sean Mattson.

Como paleobotánico del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, Carlos estudia la evolución de las selvas tropicales de todo el mundo. Él estudia los fósiles antiguos para aprender cómo los animales y las plantas del pasado han reaccionado a los cambios climáticos y paisajísticos globales y locales. El estudio de los fósiles del pasado importa; ver cómo cambian las cosas durante largos períodos de tiempo nos ayuda a ver cómo el cambio global podría afectarnos hoy y en el futuro.

Carlos Jaramillo. 
 Fotografía cortesía de STRI.
Carlos Jaramillo. Fotografía cortesía de STRI.

El apoyo financiero del Smithsonian, la Autoridad del Canal de Panamá, National Geographic y Mark Tupper, junto con la La Asociación para la Investigación Internacional y Educación (PIRE) de la Fundación Nacional de Ciencias (National Science Foundation) de EE.UU., le permitió a Carlos y a su equipo a seguir adelante y recuperar información muy valiosa antes de perder la oportunidad de acceder a estos registros fósiles anteriormente enterrados.

Semillas fosilizadas de la familia Humiriaceae, especie Lacunofructus cuatrecasana, de unos 20 millones de años de antigüedad. 
Fotografía: Sean Mattson.
Semillas fosilizadas de la familia Humiriaceae, especie Lacunofructus cuatrecasana, de unos 20 millones de años de antigüedad. Fotografía: Sean Mattson.

A medida que la expansión del canal continuaba, Carlos y su equipo de investigadores afanosamente mapearon formaciones geológicas, fósiles excavados, muestras recogidas y datos registrados. Tuvieron que hacerlo rápidamente ya que las montañas desaparecían realmente ante sus ojos. Tomaron registros durante más de 6000 días en el campo, y lograron llenar un almacén entero con las muestras. Descubrieron 24 especies de mamíferos, la mayoría de ellas nuevas para la ciencia ya que solo unas pocas se habían encontrado a lo largo del Canal.

Nicolás Pérez, quien fue miembro del STRI por corto tiempo, muestra una semilla fosilizada que tiene aproximadamente 20 millones de años de antigüedad y que recuperó de una formación de roca en un pequeño arroyo que alimenta el río Palo Seco. 
Fotografía: Sean Mattson.
Nicolás Pérez, quien fue miembro del STRI por corto tiempo, muestra una semilla fosilizada que tiene aproximadamente 20 millones de años de antigüedad y que recuperó de una formación de roca en un pequeño arroyo que alimenta el río Palo Seco. Fotografía: Sean Mattson.

El equipo de investigación encontró todo, desde camellos y caballos en miniatura hasta “perros oso” gigantes, que intimidan a depredadores del tamaño de un oso negro. Muchas de las especies que descubrieron habían sido encontradas anteriormente tan lejos como en el norte de Las Dakotas. Los hallazgos en Panamá son el doble del rango de estas especies conocidas, expandiéndolas hacia las zonas tropicales. Los numerosos sitios de fósiles encontrados a lo largo del canal proporcionan una visión única del pasado lejano y nos proporcionan una imagen más completa de las especies que vivieron en Panamá durante este tiempo, entre hace 35 millones y 2.7 millones de años.

Los participantes en la cuarta reunión de la Red para el tour de Biogeografía Neotropical recorren las excavaciones paleontológicas expuestas por la excavación del Canal de Panamá. 
Fotografía: Sean Mattson.
Los participantes en la cuarta reunión de la Red para el tour de Biogeografía Neotropical recorren las excavaciones paleontológicas expuestas por la excavación del Canal de Panamá. Fotografía: Sean Mattson.

Aldo Rincón, un investigador que ha estado trabajando con Carlos en el proyecto por 8 años, describe cómo “la mayor parte de nuestro conocimiento de los mamíferos de América proviene de las Grandes Llanuras (de América del Norte) y se sabe muy poco acerca de las zonas tropicales. Es por esto que el registro evolutivo de Panamá es tan importante. Nos ayuda a contar el origen de la biodiversidad tropical, lo que sucedió cuando los animales se trasladaron a las zonas tropicales”.

Intercambio biótico. 
Fotografía: Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
Intercambio biótico. Fotografía: Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

Estos hallazgos fósiles tienen implicaciones importantes más allá del descubrimiento de nuevas especies, implicaciones que desafían conclusiones preexistentes sobre la dispersión de las especies a través del continente americano. Casi todos estos mamíferos son de origen norteamericano, lo que sugiere que los mamíferos viajaron desde Canadá a Panamá hace 20 millones de años y que ya había una masa de tierra continua a lo largo de América Central, donde antes solo se podían encontrar océanos, básicamente, una larga península de América del Norte hacia las latitudes tropicales. En contraste, los investigadores descubrieron que las plantas en el lugar en Panamá eran de ascendencia de América del Sur. Esto sugiere que el intercambio de plantas a través de la vía marítima de América Central comenzó antes de los mamíferos, refutando la creencia común de que las plantas son menos trasladables que los animales.

Semillas fosilizadas de la familia Humiriaceae, especie Lacunofructus cuatrecasana, de unos 20 millones de años de antigüedad. 
Fotografía: Sean Mattson.
Semillas fosilizadas de la familia Humiriaceae, especie Lacunofructus cuatrecasana, de unos 20 millones de años de antigüedad. Fotografía: Sean Mattson.

Nuevos datos adicionales que incluyen el uso de cristales de circón (minerales extra fuertes que se pueden fechar con facilidad) para rastrear de donde provienen los sedimentos; la composición química y mineralógica de antiguos volcanes; el modelado paleoceanográfico (usando súper ordenadores para modelar y simular las condiciones del pasado y ver cómo los cambios en el istmo afectarían el clima); y un extenso análisis de la información del ADN sugiere que hace 10 millones de años, la vía marítima de América Central se cerró y la mayor parte del paisaje de Panamá emergió de los océanos. Solo pasajes estrechos y quizás intermitentes de agua poco profunda conectaban el Caribe con el océano Pacífico hasta el cierre completo definitivo de hace 3.5 millones de años.

Rocas de la formación Ocú sobresalen del agua en el río Palo Seco. 
Fotografía: Sean Mattson.
Rocas de la formación Ocú sobresalen del agua en el río Palo Seco. Fotografía: Sean Mattson.

Con estos descubrimientos, el equipo del Smithsonian presenta una nueva idea de cómo surgió Panamá, cómo gran parte del istmo se elevó desde el océano mucho antes de lo que se creía. Es importante comprender este momento porque el surgimiento del Istmo produjo importantes transformaciones del clima en el mundo mediante la activación del inicio de la circulación termohalina (circulación de los océanos causada por los niveles de calor y sal), lo que permite una de las migraciones biológicas más grandes de todos los tiempos, el intercambio de plantas y animales en todo el continente americano. La activación de la circulación termohalina es significativa porque al cerrar el océano Atlántico desde el océano Pacífico, el surgimiento del istmo de Panamá hizo el océano Atlántico mucho más salado y caliente, dando lugar a incrementos de temperatura en América del Norte. A medida que el hielo del Ártico se derrite a causa del cambio climático actual, la salinidad del océano Atlántico podría cambiar y afectar seriamente el clima en el hemisferio norte. Carlos resume cómo "Panamá es un país muy pequeño, pero que la consecuencia del surgimiento del istmo de Panamá tuvo implicaciones globales relacionadas con todo el océano Atlántico y la migración de plantas y animales entre los continentes".

Antes del istmo. 
Fotografía: Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).
Antes del istmo. Fotografía: Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI).

Carlos y su equipo continúan examinando los efectos del cambio climático del pasado en los fósiles encontrados en Perú, Colombia, Cuba, Brasil y Venezuela con el fin de entender mejor los posibles impactos del cambio global en la actualidad. Al mirar hacia el futuro, tenemos que mirar al pasado para tomar decisiones informadas sobre cómo responder al cambio climático.

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