El Proyecto de Agua Salud (Agua Salud Project) del Smithsonian identifica las formas de restaurar de forma eficiente los bosques tropicales dentro de la cuenca del canal de Panamá que han sido degradados a través del uso de la agricultura. Mediante la exanimación de los bienes y servicios hidrológicos y relacionados con la biodiversidad y el almacenamiento de carbono que estos bosques proporcionan, el Proyecto de Agua Salud demuestra las mejores formas de restaurar y mejorar a los bosques tropicales. 

Agua Salud proporciona un modelo para restaurar la productividad de los paisajes degradados y respalda la gestión sostenible de la cuenca del canal de Panamá. Los científicos del Smithsonian y sus colegas estudian de qué modo estos bosques están cambiando como resultado de las modificaciones en el uso de la tierra y el cambio global, y cómo se puede garantizar la sustentabilidad a largo plazo.

El canal de Panamá es un sitio principal de comercio marítimo, y la cuenca del canal de Panamá es fuente de agua potable para más de 2 millones de personas. A medida que la tierra dentro de la cuenca se vuelve cada vez más urbanizada y las prácticas de agricultura cambian, los bosques que mantienen a las cuencas locales saludables sienten mayor presión

Mixed species plantation. Photo credit Jorge Alemán.
Plantación de especies mixtas. Fotografía: Jorge Alemán

Los bosques mantienen saludables a las vías fluviales. Durante los períodos húmedos, reducen la escorrentía y aumentan el flujo de agua durante los períodos secos. Los bosques y las vías fluviales se utilizan para uso recreativo y para turismo, y son el hábitat de la flora y la fauna y el agua dulce. Los bosques tropicales también ayudan a mitigar el cambio climático mediante la captura y el almacenamiento del carbono.  

En la década de los noventa, el Smithsonian comenzó a documentar el estado del medioambiente de la cuenca del canal de Panamá. En 2008, gracias al apoyo de donantes privados, así como también al apoyo de la Autoridad del Canal de Panamá (Panama Canal Authority) y el Ministerio de Ambiente (Environmental Ministry) de Panamá, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (Smithsonian Tropical Research Institute, STRI) protegió 6,9 kilómetros cuadrados de tierras de pastoreo para ganado que se asientan sobre tierras muy dañadas de la cuenca del canal de Panamá. 

Técnicos del Programa de Monitoreo Físico (Physical Monitoring Program) del STRI instalan una torre meteorológica. 
 Se instalaron dos estaciones meteorológicas ubicadas estratégicamente gracias al apoyo de la Fundación Heising-Simons (Heising-Simons Foundation). 
 Fotografía: Jorge Aleman.
Técnicos del Programa de Monitoreo Físico (Physical Monitoring Program) del STRI instalan una torre meteorológica. Se instalaron dos estaciones meteorológicas ubicadas estratégicamente gracias al apoyo de la Fundación Heising-Simons (Heising-Simons Foundation). Fotografía: Jorge Aleman

Mediante el trabajo en conjunto con la Autoridad del Canal de Panamá, el Ministerio de Ambiente de Panamá, el Servicio Geológico de los Estados Unidos (U.S. Geological Survey), la University of Wyoming y otros socios internacionales, el STRI creó el sitio de investigación Agua Salud para llevar a cabo un estudio a gran escala y a largo plazo sobre cómo los bosques proporcionan estos servicios para cuantificar y maximizar estos beneficios derivados de los bosques para un grupo diverso de partes interesadas

Uno de los descubrimientos más recientes que se obtuvo mediante la comparación de estas diferentes cuencas es que los suelos forestales son más porosos que los suelos degradados por el ganado. El científico del Smithsonian e hidrólogo del Servicio Geológico de los Estados Unidos Robert Stallard, en estrecha colaboración con otras partes, descubrió que el suelo forestal poroso actúa como una esponja, y de este modo ayuda a los árboles a almacenar agua durante la temporada de lluvias y luego liberar el agua durante los períodos secos. Su investigación sugiere que las tierras forestales pueden mantener mejor a las cuencas saludables, como el canal, que las tierras de pastoreo. Otros trabajos demostraron que la mayor filtración de los suelos forestales reduce en gran medida las crecidas, en comparación con otros tipos de cubiertas terrestres.

Los suelos forestales (izquierda) son más porosos que los suelos de pastoreo (derecha). Los científicos han demostrado que los árboles pueden ayudar a reducir la escorrentía y aumentar la cantidad de agua de los suelos que fluye hacia los arroyos durante los períodos secos. Ilustración: Jorge Alemán
Los suelos forestales (izquierda) son más porosos que los suelos de pastoreo (derecha). Los científicos han demostrado que los árboles pueden ayudar a reducir la escorrentía y aumentar la cantidad de agua de los suelos que fluye hacia los arroyos durante los períodos secos. Ilustración: Jorge Alemán

En la actualidad, los científicos del Proyecto de Agua Salud monitorean la distribución del agua en la tierra en nueve cuencas experimentales diferentes del paisaje. Cada cuenca representa una forma diferente del uso de la tierra que se estudiará, desde las tierras de pastoreo para ganado hasta bosques secundarios. Los equipos de investigación trabajan en diferentes campos, como la hidrología, la ecología forestal e incluso la economía.  

Ilustración: Jorge Alemán
Ilustración: Jorge Aleman

Para determinar qué tipos de árboles maximizan los servicios forestales, los científicos del STRI pretenden determinar la mejor forma de reforestar la tierra y mantener mejor el canal. La teca no nativa ha sido la especie más comúnmente utilizada en las plantaciones forestales de Panamá. Sin embargo, a través la investigación del Proyecto de Agua Salud de los últimos siete años se descubrió que las especies de árboles nativas seleccionadas pueden proporcionar más madera en menos tiempo y ser más rentables que las tecas de los suelos pobres en nutrientes del Proyecto de Agua Salud. Además, pueden mejorar los valores de la biodiversidad.

Estos resultados de las investigaciones del Proyecto de Agua Salud ayudan a los responsables de tomar decisiones a identificar las estrategias para administrar mejor el agua para las poblaciones locales y mitigar los riesgos de la infraestructura

Para calcular el volumen total del agua que fluye desde un arroyo, los hidrólogos miden la altura del agua que pasa por la abertura de un pequeño dique, conocido como embalse. 
 Fotografía: Sean Mattson.
Para calcular el volumen total del agua que fluye desde un arroyo, los hidrólogos miden la altura del agua que pasa por la abertura de un pequeño dique, conocido como embalse. Fotografía: Sean Mattson

“Trabajamos con ciencia fundamental e impulsada por la curiosidad, y nos centramos en su uso y su aplicación práctica”, afirma el director del proyecto, Jefferson Hall. “Traducimos la ciencia en políticas y acciones”.

A través de las investigaciones del Proyecto de Agua Salud se están creando nuevas posibilidades para restaurar y administrar los servicios de los ecosistemas en los paisajes forestales tropicales en proceso de cambio, y a diario se está ampliando el alcance de las investigaciones de dicho proyecto. Los científicos planean utilizar drones para monitorear la emergencia de hojas en las plantaciones y los bosques secundarios, láseres para medir la cantidad de agua que las plantas frondosas absorben y luego liberan durante la fotosíntesis, e instalar torres meteorológicas para recopilar y transmitir datos. El Proyecto de Agua Salud también utiliza las investigaciones biológicas para medir de qué modo las aves y los mamíferos regresan al lugar y vuelven a poblar el paisaje en proceso de regeneración. Mediante el uso de la cuenca del canal de Panamá como sistema de estudio, la investigación del Proyecto de Agua salud será útil en todas las regiones tropicales de América.

 

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