Columnas altas de piedra salpican la estepa de Mongolia. Los adornos gráficos y de ciervos corriendo están grabados en las piedras, que pueden elevarse hasta los doce pies de altura. Contando las historias de pueblos pastores antiguos y guerreros nómadas, estas "piedras ciervo" representan el patrimonio cultural tangible de los primeros mongoles. Con el paso del tiempo, las personas que erigieron estas piedras ciervo desaparecieron y surgieron culturas de cría de renos entre las poblaciones del bosque y de la taiga del norte de Mongolia. Los Dukha comúnmente, conocidos en Mongolia como los Tsaatan, pueden ser los descendientes de los ancestrales pastores de renos. Una comunidad de tan solo 40 familias hoy en día, son los últimos pastores de renos de Mongolia y los pastores de renos del extremo sur del mundo.

Los niños Tsaatan montando renos en el pastizal en otoño, Sarig gol, norte de Mongolia, agosto de 2003. 
Fotografía: 
Paula DePriest, Instituto de Conservación del Museo, Instituto Smithsonian.
Los niños tsaatan montan renos en el pastizal en otoño, Sarig gol, norte de Mongolia, agosto de 2003. Fotografía: Paula DePriest, Instituto de Conservación del Museo, Instituto Smithsonian.

El cambio climático y la rápida modernización están amenazando el estilo de vida de los tsaatan y de las piedras ciervo. El aumento de las temperaturas y las sequías extendidas están amenazando las pasturas alpinas y los líquenes donde se alimentan los renos, y en consecuencia, el medio de vida tradicional de los tsaatan. A medida que la pobreza obliga a los tsaatan y mongoles nómades de la taiga y la estepa a mudarse a los centros urbanos, el saqueo del patrimonio cultural tangible, tal como las piedras ciervo va en aumento. Aisladas en la estepa de Mongolia y sin supervisión regular, las piedras ciervo han sido derribadas y dañadas con graffiti. Las piedras ciervo encarnan el patrimonio cultural de Mongolia, pero la lenta degradación y la destrucción deliberada amenazan con borrar esta historia.

La piedra ciervo 5 ilustra una piedra ciervo antropométrica 'Clásica de Mongolia' con su arete, que rodea figuras de ciervo-ave en el torso y la correa del guerrero con armas colgadas. 
Luego, este sitio fue gravemente dañado por saqueadores. 
Fotografía: 
William Fitzhugh.
La piedra ciervo 5 ilustra una piedra ciervo antropométrica 'Clásica de Mongolia' con su arete, que rodea figuras de ciervo-ave en el torso y la correa del guerrero con armas colgadas. Luego, este sitio fue gravemente dañado por saqueadores. Fotografía: William Fitzhugh.

Un equipo de antropólogos, arqueólogos, conservadores, etnobotánicos y técnicos de Mongolia y Smithsonian han estado excavando, escaneando y catalogando las piedras ciervo del norte de Mongolia, trabajando contra el tiempo y los estragos del clima de Mongolia para documentar las piedras ciervo y apoyar a las comunidades tsaatan y de Mongolia que velan por ellas.

Las piedras ciervo son algunas de las expresiones más espectaculares del arte de fines de la Edad de Bronce (1400-700 a. C.) de cualquier lugar del mundo. Ellos toman su nombre de los diseños intrincados del ciervo saltando que se encuentran tallados en sus superficies y dan pistas sobre la propagación de los pueblos antiguos en Asia Central y tal vez incluso en América. Dirigido por el antropólogo del Smithsonian y director del Programa de Estudios del Ártico en el Museo Nacional de Historia Natural, William Fitzhugh, el Proyecto de piedras ciervo está estudiando estos megalitos para aprender más sobre cómo los antepasados se propagaron en Asia Central, Siberia y el Ártico y cómo el cambio climático está amenazando el patrimonio cultural de Mongolia hoy en día.

Bor Hujiriin Gol. 
En las excavaciones del sitio de la piedra ciervo se encontró carbón vegetal y dientes de caballos sacrificados que datan de 1000 a. C. 
La era de la piedra ciervo duró desde el año 1300-700 a. C. 
Fotografía: 
William Fitzhugh.
Bor Hujiriin Gol. En las excavaciones del sitio de la piedra ciervo se encontró carbón vegetal y dientes de caballos sacrificados que datan de 1000 a. C. La era de la piedra ciervo duró desde el año 1300-700 a. C. Fotografía: William Fitzhugh.

Desde 2001, el Proyecto de piedras ciervo ha documentado más de 550 piedras ciervo en la región norte de la estepa de pasturas de Mongolia. Con el apoyo de la Fundación para la Comprensión Mutua (Trust for Mutual Understanding), el Fondo de Expedición de la National Geographic Society, el Fondo de Embajadores del Departamento de Estado de los EE.UU. y la Fundación Luce (Luce Foundation), los investigadores de Smithsonian están trabajando con académicos y autoridades para documentar estos sitios y registrar las modificaciones de las piedras ciervo de Mongolia, recomendando medidas de mitigación para preservar estas piezas. "Estamos describiendo las piedras ciervo para que los funcionarios puedan reconocer y trabajar para protegerlas", dijo Bill. “Lo más importante es que estamos trabajando con las comunidades locales para conectarlas y motivarlas a que protejan los sitios”.

Los científicos del Smithsonian y Mongolia no solo están documentando las piedras ciervo. Ellos están estudiando todo el ecosistema cultural de la cría de renos en Mongolia, desde las piedras ciervo y los montículos funerarios hasta las relaciones entre los renos y los líquenes de los que dependen para alimentarse. Aprovechando la experiencia del Smithsonian en diversos campos, desde la arqueología hasta la liqueonología, el equipo del proyecto está trabajando a nivel local para capturar este patrimonio cultural desde muchas perspectivas usando una variedad de tecnologías.

El guía tsaatan Amerjeral (llamado Khalzan) con un reno, valle de Darkhad, norte de Mongolia, septiembre de 2009. 
Fotografía: 
Paula DePriest, Instituto de Conservación del Museo, Instituto Smithsonian.
El guía tsaatan Amerjeral (llamado Khalzan) con un reno, valle de Darkhad, norte de Mongolia, septiembre de 2009. Fotografía: Paula DePriest, Instituto de Conservación del Museo, Instituto Smithsonian.

El antropólogo del Smithsonian, Bruno Frohlich, ha documentado meticulosamente los khirigsuurs, montículos funerarios situados a menudo junto a las piedras ciervo, en docenas de sitios de excavación de toda la estepa de Mongolia. Bill, Bruno y el ecologista Steve Young han descubierto similitudes entre las piedras ciervo y el arte de las regiones árticas tan lejanas como Alaska. Ellos fueron los primeros en aplicar el análisis de radiocarbono a las piedras ciervo y los khirigsuurs, usando los dientes de las cabezas de los caballos sacrificados que se encontraron enterrados alrededor de las piedras. Con este método, descubrieron que las piedras ciervo y los khirigsuur funerarios datan de hace 3200-2700 años, 500 años más antiguos de lo que pensaban los primeros investigadores, lo que convierte al arte de la piedra ciervo en un precursor del famoso estilo de arte de la Edad de Hierro de la escita, del año 500 a. C. aproximadamente.

La etnobotánica del Smithsonian, Paula De Priest está estudiando las relaciones entre los líquenes y las comunidades de cría de renos. Trabaja con los pastores tsaatan para descubrir e identificar los líquenes, y los acompaña a los lugares y campamentos remotos y abandonados en los que escucha historias sobre sus familias y la historia comunitaria. Desde 2002, Paula ha estado explorando las plantas, paisajes y estructuras de adoración que componen la migración tsaatan nómada cada año en las regiones de cría de renos del norte de Mongolia. Viajando con un equipo de guías tsaatan, ella ha explorado miles de kilómetros cuadrados de la taiga de los Montes Sayanes y el pastizal del Valle de Darkhad (Darkhad Valley) a caballo. Mediante el examen y la documentación de las ubicaciones, las formas y las piezas de más de 150 estructuras de culto, su investigación busca elementos de culto de los antepasados, el chamanismo, el budismo y las tradiciones de culto relacionadas con el paisaje de las comunidades a lo largo de las regiones fronterizas de Mongolia.

Paula DePriest a caballo con jóvenes guías tsaatan, valle de Darkhad , norte de Mongolia, agosto de 2010. 
Fotografía: 
Paula DePriest, Instituto de Conservación del Museo, Instituto Smithsonian.
Paula DePriest a caballo con jóvenes guías tsaatan, Darkhad Valley, norte de Mongolia, agosto de 2010. Fotografía: Paula DePriest, Instituto de Conservación del Museo, Instituto Smithsonian.

En agosto de 2012, Paula notó que hubo un saqueo de gran magnitud en Ulaan Tolgoi, un lugar donde se encuentra un khirigsuur y una piedra ciervo. Ella pudo controlar la magnitud del saqueo valiéndose de la documentación que los científicos de Smithsonian Rae Beaubien, Mel Wachowiak y Vicki Karas han obtenido durante muchos años mediante el escaneo digital de piedras durante horas en el campo. Después de que ella mostró fotos que documentan el daño al gobierno provincial, el gobierno restauró el sitio dentro del año posterior al saqueo y construyó una valla protectora que rodea el sitio.

La piedra ciervo 4 de Ulaan Tolgoi muestra la imagen de la transformación icónica de un ciervo saltando o volando con los cuernos moviéndose, pero con la cabeza de un ave de pico largo. 
Las excavaciones alrededor revelaron tumbas de cabezas de caballo de sacrificio. 
Fotografía: 
William Fitzhugh.
La piedra ciervo 4 de Ulaan Tolgoi muestra la imagen de la transformación icónica de un ciervo saltando o volando con los cuernos moviéndose, pero con la cabeza de un ave de pico largo. Las excavaciones alrededor revelaron tumbas de cabezas de caballo de sacrificio. Fotografía: William Fitzhugh.

En la actualidad el proyecto está trabajando con colegas en Ulaanbaatar para compilar esta investigación y documentación en un nuevo catálogo de patrimonio cultural de Mongolia, conectando la documentación de los sitios arqueológicos, informes de campo etnobotánicos, imágenes digitales de las piedras, incluyendo cientos de imágenes digitales 3D, y estudios de campo en una nueva base de datos virtual del patrimonio cultural georeferenciado. Esto será un recurso para combatir el tráfico de patrimonio cultural y preservar las piedras ciervo y la cultura de Mongolia para la posteridad. A través de más de una década de compromiso y trabajo de campo en muchas disciplinas diferentes, el Proyecto de piedras ciervo está demostrando cómo los investigadores pueden trabajar con las comunidades locales para apoyar la restauración y conservación del patrimonio cultural.

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