El biogeoquímico Patrick (Pat) Megonigal del Centro de Investigación Ambiental del Smithsonian (Smithsonian Environmental Research Center, SERC) estudia el rol de la vegetación costera, incluidos los manglares, las hierbas marinas y las marismas, como reservas de “carbono azul” que mitigan el cambio climático global mediante la absorción del dióxido de carbono. 

Los manglares son bosques costeros y ecosistemas importantes que juegan un papel fundamental en el respaldo de la biodiversidad, la protección de las costas de la erosión y las tormentas, el suministro de alimentos y medicamentos, y el respaldo como medio de sustento local. Los manglares también tienen una capacidad increíble de actuar como reservas de “carbono azul”, ya que extraen el carbono de la atmósfera y los océanos, y lo almacenan en plantas y sedimentos. Los científicos del Smithsonian están trabajando para proteger los manglares mediante la cuantificación del papel que cumplen en la mitigación del cambio climático y la capacitación de científicos, estudiantes y voluntarios para monitorear y proteger estos bosques vitales.

Fotografía: Chip Clarke e Instituto Smithsonian
Fotografía: Chip Clarke e Instituto Smithsonian

En los ecosistemas de manglares se alojan diversas especies de aves y vida marina, y estos cumplen el rol de respaldar el bienestar humano y la salud del planeta. Allí se producen mariscos, frutas, medicinas, fibras y madera. Con sus densas redes de ramas enmarañadas, los manglares forman barreras naturales que permiten proteger las frágiles costas y comunidades de las tormentas costeras y los tsunamis. Además, mejoran la calidad del agua mediante el filtrado del agua de escorrentía y las aguas contaminadas. También protegen el clima, ya que absorben el dióxido de carbono y reducen la cantidad de gases que contribuirían al efecto invernadero.

En todo el mundo, en los manglares se ejerce una gran cantidad de presión debido a la actividad industrial, el crecimiento de los asentamientos, el cambio climático y la expansión de la acuicultura. Desde mediados de la década de los ochenta, se destruyó al menos el 35 % de los manglares de todo el mundo, una tasa de pérdida que excede la de desaparición de los bosques tropicales.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (International Union for Conservation of Nature, IUCN)una de cada seis especies de manglares de todo el mundo está en peligro de extinción debido al desarrollo costero, la tala y la agricultura, además de las consecuencias del cambio climático. A medida que cambia el clima, se cree que aumentará la gravedad de las tormentas, lo que incrementará la erosión costera y representará una amenaza para los asentamientos costeros. 

En 2013, Pat colaboró con otros especialistas en ecosistemas de marismas, manglares e hierbas marinas, el Ministerio de Medioambiente de Abu Dabi y la Organización Internacional GRID-Arendal y el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente (International Organization UNEP/GRID-Arendal) para cuantificar la cantidad de carbono almacenado en los ecosistemas costeros cerca de Abu Dabi. El proyecto incluyó una capacitación para los científicos del gobierno y estudiantes voluntarios que aprendieron técnicas para recolectar muestras de plantas y suelos, para analizar las muestras del contenido de carbono y para utilizar estas medidas para calcular la cantidad total de carbono almacenado en un área de mayor tamaño.

Pat Megonigal (centro) con los miembros de su equipo en Abu Dabi. Fotografía: Boone Kauffman
Pat Megonigal (centro) con los miembros de su equipo en Abu Dabi. Fotografía: Boone Kauffman

Los habitantes de Abu Dabi tienen un interés especial en la preservación de sus ecosistemas costeros, especialmente los manglares. Como productores principales de petróleo, la creciente preocupación por la capacidad de la costa de retener carbono se convirtió en un incentivo adicional. “También están interesados en los ecosistemas de carbono azul como parte de su economía de la energía y están intrigados por la idea de que esto puede contribuir a sus esfuerzos de convertirse en un país neutral en cuanto a emisiones de carbono”, afirma Pat. Aunque Abu Dabi debe recorrer un largo trayecto para lograr la neutralidad en las emisiones de carbono, los datos que Megonigal está analizando permitirán crear un plan de acción.

Dr. Das y Pat Megonigal trabajaron arduamente para recoger un núcleo de la sebkha costera de Abu Dabi. Fotografía: Lisa Schile
Dr. Das y Pat Megonigal trabajaron arduamente para recoger un núcleo de la sebkha costera de Abu Dabi. Fotografía: Lisa Schile

Al igual que en otras regiones, los manglares de Abu Dabi suelen verse afectados por las actividades humanas, pero Pat observó que el gobierno ha estado plantando manglares desde la década de los cincuenta y que actualmente está plantando nuevos manglares en áreas más grandes. Pat espera que la colaboración constante en los Emiratos Árabes Unidos mejore el perfil de los ecosistemas costeros en Medio Oriente y genere la necesidad política de proteger los manglares. En última instancia, la conservación de estos sistemas de vegetación costeros de “carbono azul” tendrán un rango de beneficios para el clima, la industria pesquera, el turismo, la biodiversidad y las comunidades.

Fotografía: Kristen Minogue
Fotografía: Kristen Minogue
Conozca a nuestra gente: Patrick Megonigal (Pat), Lisa Schile
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